viernes, 25 de febrero de 2011

Antaño.

Hubo un tiempo en el que los amigos se reunian cada tarde a jugar al fútbol en una pequeña pista de arena. Una pista de arena abombada, con muchas irregularidades, y un poco en pendiente. Una arena dura, que te sollozaba la mano o te descosía el pantalón si te caías.
A un lado de esa pista, había bloques. De ellos, cuatro eran utilizados para formar los postes de dos porterías. Unas porterías cuya longitud era medida a pie.
Detrás de cada portería, carreteras. Una más transitada que la otra. Eso limitaba que esos amigos pudiesen chutar demasiado fuerte a puerta, pues, valga la redundancia, podían golpear la puerta de alguna vecina o de algún coche.
Las áreas de las porterías eran líneas imaginarias en el campo a las cual había que estar atento.

Y eso era lo que teníamos para hacer deporte en nuestro barrio. Una pequeña pista de arena.
Años más tarde, cuando esos amigos ya no jugaban ahí al fútbol, se invirtó mucho dinero en ese barrio para crear un pequeñísimo parque circular, se pusieron más aceras, aumentó el tráfico... y no se construyó una pista decente para jugar al fútbol.

En su momento, se debió de invertir en el futuro, y no se hizo. Hoy día ya no hay niños que jueguen al fútbol en ese barrio. Quizás no lo vuelva a haber.

sábado, 5 de febrero de 2011

La inmigración.


Antes de empezar, agradecer las respuestas y apoyos recibidos en el primer post. De nuevo, os animo a postear sobre cualquier tema interesante o curioso que se os ocurra, tanto sobre Cuatro Higueras como cualquier tema: música, informática, actualidad...
Quien esté interesado, que me lo haga saber y con mucho gusto le habilitaré para que pueda postear en cualquier momento.

A raíz de un comentario en el anterior post, quisiera detallar algo en este momento y de cara al futuro. Como bien sabéis, tengo en la actualidad veintiún años. Y nuestro barrio, tiene una edad bastante más longeva. Es por ello que, lógicamente, ignoro muchos datos sobre el pasado de nuestro barrio.
En el primer post, expuse ciertos problemas. En algunos puntos, comparé situaciones actuales con pasadas. Retrotraje situaciones de hace diez o quince años, porque son las que yo mismo viví. Pero claro está, que si nos alejamos más en el horizonte temporal hacia el pasado, Cuatro Higueras estaba en una situación aún peor que la de hace quince años.
Relacionado con esto, mi amigo Antonio Sánchez me propuso la idea de hacerle saber a las personas más veteranas de Cuatro Higueras la existencia de este blog, y que nos contasen cosas del pasado de este barrio. A modo de preservar la historia de este barrio, me parece una idea genial a la que estoy dispuesto a contribuir.


Me gustaría hoy dar mi opinión personal sobre un cambio que ha acontencido en nuestro barrio, y muchos otros, en los últimos diez años. Me refiero a la integración de los inmigrantes en nuestra sociedad.

Históricamente, esta integración sólo ha tenido connotaciones negativas. En gran medida, éstas son consecuencia del racismo, la ignorancia sobre otras culturas, la nula empatía y que, en gran medida, no se les quiso entender, no quisieron un acercamiento. Y, por supuesto, algunos sujetos es que simplemente son estúpidos (por ser educado) y no dan para más.

Por supuesto, una anécdota personal mía ayudará a poner esto de relieve. Hará pocos años, en el campo de fútbol de La Curva, se juntaban niños y adolescentes para jugar al fútbol. Y como era habitual, a menudo acudían a la banda detrás de una de las porterías, algún que otro adulto o adolescente a animar a los chiquillos o darles charla. En numerosas ocasiones, cierto sujeto (se me viene a la mente alguien en concreto, del cual no diré el nombre, pero os podeís hacer una idea porque tontos como ese hay muchos en La Curva y otros lugares) se acercaba a los chavales para darles la charleta. Una charla sobre "los malos que son los moros y los negros, lo asquerosos que son y que deberían de irse todos a su país, porque aquí nos quitan el trabajo".
Esto, instaura en esos chavales un odio irracional a los inmigrantes africanos. Un recelo estúpido que la propia sociedad esta erradicando cada vez más. Energúmenos como ese hacen que mantengamos en nuestra sociedad prejuicios negativos. Que muchas personas sigan viendo a los inmigrantes como indeseables, gente en la que ni siquiera se puede confiar.

Obviamente, nuestra sociedad está avanzando. Todos conocemos a la familia Aauicha y a otras familias de inmigrantes, y sabemos perfectamente que los prejuicios (ya sean positivos o negativos) no se sostienen por ningun lado al conocerlos, comprenderlos y respetarlos. Ya no sólo se ve en las calles. El porcentaje de estudiantes inmigrantes en nuestro colegio ha aumentado considerablemente, sin que ellos genere más disputas y odios. Otro ejemplo es Scorpiogym Club Deportivo, donde en su sección de karate cuenta con chicos y chicas de diferentes nacionalidades, poniendo de relieve la evolución que está sufriendo nuestra sociedad en los últimos años: una presencia cada vez mayor de inmigrantes y de diferentes culturas, en las cual cada vez se respetan más unos y otros, donde se producen sinergias en las cuales nosotros aprendemos de ellos y ellos de nosotros. En definitiva, una mejora de la culturalización.

No obstante, de poco sirve culturizarnos si los inmigrantes no respetan nuestra cultura. A raíz de eso, surgen las posibles críticas a los inmigrantes. Y es que si nosotros ofrecemos la mano, y los inmigrantes la retiran, reforzarán a los detractores de la culturización, y los prejuicios se mantendrán.

Todo esto se puede detallar con mayor profundidad, pero eso quizás otro día. Ahora me gustaría saber la opinión de algún inmigrante (¿Ali?) sobre mi post.
Un saludo para todos y todas.

martes, 1 de febrero de 2011

Los problemas de nuestro barrio. Parte 1.


Seamos realistas. Desde que empezó a gobernar el Partido Popular en Adra, nuestro barrio ha avanzado relativamente en cuanto a infraestructuras. La última, una rotonda. Pero, ¿realmente quedan cubiertas las necesidades de nuestro barrio?

Con un presupuesto de 626.511,73 euros, Cuatro Higueras se ha modernizado mediante la construcción de una rotonda situada en la N-340 al paso por nuestro barrio. Gracias a esto, se mejorará la regulación del tráfico y los viandantes tendrán mayor seguridad al pasar por aquella zona.
Dejando de lado que los habitantes de nuestro barrio llevábamos años pidiendo, entre otras cosas, la mejora de la N-340 al paso por nuestra zona, ¿realmente esto es suficiente?

Primero cabría preguntarse si realmente el proyecto está enfocado en satisfacer nuestras reclamaciones. Carmen Crespo nos contestó a esto en septiembre, dejándonos claro que ninguno de los dos objetivos que se perseguía con este proyecto se centraba en los habitantes de nuestro barrio.
Se ha mejorado la seguridad de los escolares en su camino hacia el colegio Nueva Andalucía, pero seguimos sin contar con una mísera acera para desplazarnos a La Curva y Venta Nueva. Los viandantes tenemos que seguir andando por los arcenes,a una distancia de un escaso medio metro de los coches que circulan por la N-340.
Mencionar también la falta de iluminación por esos tramos, añadiéndole un plus de peligrosidad para las personas que caminan por esos tramos durante la noche.

Otra de las mejoras ha sido la reestructuración y ordenamiento del tráfico, la cual en mi modesta opinión es ahora mismo una chapuza en ciertos puntos.
La calle Alamedilla se ha convertido en el carril de entrada al barrio, por la cual no se puede salir del barrio. Sin embargo, la calle Sierra Nevada es tanto de entrada como de salida del barrio. Algún que otro accidente provocará esto.
Pero el mayor problema es el tramo de la calle Sierra Nevada que va desde los almacenes hasta la calle Filabres. No está asfaltada, y el polvo que ello genera se ha convertido en un quebradero de cabeza para las viviendas colindantes. ¿Vivimos en el Dakar? ¿Retrocedemos a la época del PSOE en Adra? Aquella "maravillosa época" en la que si la calle delante de tu casa no estaba asfaltada, el ayuntamiento no te ofrecía demasiada ayuda para remediarlo y continuabas comiendo polvo día sí y día también.
Obviamente un problema adjunto es la alta velocidad con la que circulan los vehículos por esta calle, con el consiguiente decremento de la seguridad de los viandantes y de, principalmente, los niños que juegan en dicha calle. Cierto es que el número de niños jugando en la calle ya no es el de antaño, pero ese es otro problema que trataré más tarde.

Y por último, se han habilitado aceras más amplias en la calle Alamedilla, así como en las proximidades de la rotonda, y se ha construido un parque (?) en la zona de las casas nuevas.
Antes de la construcción de las aceras, prácticamente todos los viandantes caminaban por las propias carreteras, al ser las aceras minúsculas o inexistentes. Pero ese problema persiste en toda la calle Sierra Nevada, donde las aceras son prácticamente inexistentes. Cierto es que la afluencia de viandantes por tal calle es escasa, pero eso no quita que los habitantes de dicha calle tengamos el derecho a poder desplazarnos por nuestra calle de una forma más segura. Principalmente después de que la calle Sierra Nevada pasase de ser una calle residencial a un camino principal de paso, por donde circulan gran cantidad de vehículos de gran envergadura tales como trailers, camiones y furgonetas.
No exigimos grandes aceras, semáforos o costosas infraestructuras. Reclamamos una acera decente y algun mecanismo (badenes) que decremente la velocidad con la que los vehículos circulan por dicha calle.
Respecto al parque, se trata de un minúsculo e inacabado parque, con un par de bancos, palmeras y hierbajos descuidados. El primer parque construido en nuestro barrio parece un insulto o el reflejo de la gestión que Adra hace de nuestro barrio: un barrio descuidado, sin acabar y del que se desconocen sus verdaderas necesidades.